La romería Los Mártires 2010 se celebra el día 27 en Mieres

Los Mártires 2010, una romería ancestral, catalogada desde hace más de cuatro décadas como fiesta de Interés Turístico Nacional.

La fiesta de los Mártires de San Cosme y San Damián, que se desarrollan en torno al templo de Insierto (Valdecuna de Mieres), comenzará el próximo domingo, 26 de septiembre, con el pregón a cargo del actor Pedro Civera, la presentación de las tradicionales Xanas y Xanines, la presentación del tamborilero local Daniel Valdés, la actuación de L`Artusu y la primera verbena.

Pero el día fuerte, el de la jira que desde hace siglos se realiza al templo, será el lunes 27, el día grande, con numerosas actividades tradicionales, toda ellas de gran interés cultural, como el Concurso de parejas de baile a lo suelto, que rememoran las viejas competiciones de danzas asturianas y que va ya por su trigésima edición. El festival de canción asturiana, con voces de primer nivel en el circuito asturiano de la tonada, que tiene en cartel a Jose M. Robledo “Lolo de Cabranes”, Lorena Corripio, Noemí Torrado y José M. García, forman parte de la programación de la tarde, junto con el concierto del grupo asturiano La Cirigüeña, en una jornada marcada por la sidra, la gastronomía y la popular verbena nocturna.

El martes 28, los vecinos de Insierto seguirán de fiesta, con la celebración de “Los Martirinos”, con programación infantil, concurso comarcal de tiro de cuerda, teatro y verbena.


FICHA HISTÓRICA DE LOS MÁRTIRES

El Santuario de los Santos Mártires Cosme y Damián es fruto de una época de transición de la Antigüedad a la Edad Media asturiana. El templo primitivo pertenece según los estudios arqueológicos a los siglos VII y VIII. De esta época procede el rústico altar de piedra descubierto en 1960, cuando se deshizo el anterior presbiterio para construir el actual altar y el retablo de piedra. El templo actual data de la segunda mitad del siglo XVII, según una inscripción que remataba el arco de triunfo a la entrada del presbiterio. Esta inscripción desaparece en el incendio de 1936. Se trata de un edificio de cruz latina con coro a los pies al que se accede por una escalera de caracol situada a la derecha de la entrada.

La puerta principal está enmarcada en molduras barrocas. La nave central presenta una cubierta de bóveda de cañón y se divide en tres tramos separados por arcadas apuntadas, que reposan sobre columnas prismáticas de piedra. Los dos primeros tramos, que se cubren con cúpulas con lunetos mantienen la pintura original. Esta pintura presenta motivos vegetales y tondos en la intersección de las aristas. En el primer tondo se representan signos del martirio: palma, corona y espada. Y en el segundo símbolos de la profesión médica: bonetes negros, mortero con macillo y recipiente con instrumental. Las bóvedas del presbiterio y de las capillas laterales son de crucería con nervios de piedra y lunetos blancos. En un principio había cinco altares. El altar mayor desapareció en el incendio de 1936. En la actualidad nos encontramos con un retablo de piedra muy plano, dividido en tres calles y dos pisos de distintas alturas. En cada calle se encuentra una hornacina. La central, de arco de medio punto, alberga la imagen de San Esteban que es el titular jurídico del templo.

Las hornacinas laterales son adinteladas y en ellas se encuentran los santos Cosme y Damián, tallas de madera policromada que datan del siglo XVIII. En la capilla de la izquierda se ubicaba el altar de la Virgen Dolorosa, tal como se conserva hoy, en la capilla de la derecha se alzaba el altar de San Sebastián, quemado en 1936, y sustituido hoy por el altar que estuvo en el prebisterio de la parroquia de Valdecuna. La nave central estaba cerrada por una magnífica verja, desaparecida en el citado incendio, lo mismo que los altares de la nave. Estos eran dos: el de los santos situado a la derecha en el que se conservaban las viejas imágenes, del siglo XI y el altar de la izquierda donde se veneraban la Virgen del Rosario y San Mamés, imágenes desaparecidas en el incendio. En el exterior, el templo presenta mampostería de piedra arenisca y sillar en las esquinas y remates de los vanos. El pavimento está formado por grandes losas de piedra. El pórtico, del siglo XIX, se extiende a tres de las fachadas. Las cubiertas del exterior son a dos aguas, de las capillas laterales a tres y la torre a cuatro. La torre del siglo XIX se sitúa a los pies del templo, se pueden diferenciar tres alturas. La planta baja está abierta y por sus arcos de medio punto se accede a la puerta principal. En la segunda, se aprecian tres óculos dotados de rejas de hierro y en la tercera cuatro vanos cuadrados.
San Cosme y San Damián fueron dos hermanos gemelos, nacieron en Egea hace más de 1.700 años. Ejercieron la medicina y eran llamados anargiros, es decir enemigos del dinero, buscaban remediar los males de los necesitados sin recibir nada a cambio. Durante la persecución de Diocleciano fueron cargados de cadenas, encarcelados, quemados, crucificados, asaetados y decapitados el 27 de septiembre, por sus llamativas curaciones, atribuidas a encantamientos o acciones mágicas.

Cada 27 de septiembre, miles de romeros se acercan al Santuario y se desparraman por la pradería de Insierto. Según los informes anuales de la Policía Local de Mieres, el número de romeros que estas últimas ediciones continúa ascendiendo hacia Insierto y Los Mártires el día de la romería, ronda las cincuenta mil personas. Es una prueba más del valor que continúa teniendo la romería y el Santuario de los Santos Mártires.

Una cuarteta tradicional habla de la fiesta, del tiempo en que todo el concejo de Mieres pertenecía a Lena:

Contigo, galán, contigo
Contigo a La Madalena
A Santiago de Galicia
Y a Los Mártires de Lena.

La gran mortandad de los siglos XVI y XVII, motivada por las pestes, propició, de una manera considerable, el culto de San Cosme y San Damián, hasta el punto de cambiar la advocación de la antigua capilla, ya que hasta el primer cuarto del siglo XVII su titular fue San Esteban, aunque no obstante, y pese a los años, jurídicamente lo sigue siendo.
Hacia la década de los años sesenta del siglo XX alcanzó una gran difusión a nivel nacional la canción de Vïctor Manuel “La Romería”, que se refiere a esta fiesta y en la que se da una cumplida relación de las actividades que en aquel entonces, se llevaban a cabo alrededor de ella, muchas de las cuales continúan en vigor en la actualidad:

Van subiendo los mozos
con los corderos al hombro
sube la gente contenta
a la fiesta del patrono.

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